Tengan cuidado con los rígidos. Tengan cuidado frente a los cristianos -ya sean laicos, sacerdotes, obispos- que se presentan tan «perfectos», rígidos. Tengan cuidado. No hay Espíritu de Dios allí. Falta el espíritu de libertad. Y tengamos cuidado con nosotros mismos, porque esto nos debe llevar a pensar en nuestra vida. ¿Trato de mirar sólo las apariencias? ¿Y no cambio mi corazón? ¿No abro mi corazón a la oración, a la libertad de la oración, a la libertad de la limosna, a la libertad de las obras de misericordia? (Homilía Casa Santa Marta, 16 octubre 2018).
Fuente: Vatican News
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