La fe comparable al grano de mostaza es una fe que no es orgullosa ni segura de sí misma (…) Es una fe que en su humildad siente una gran necesidad de Dios y, en la pequeñez, se abandona con plena confianza a Él. Es la fe la que nos da la capacidad de mirar con esperanza los altibajos de la vida, la que nos ayuda a aceptar incluso las derrotas y los sufrimientos, sabiendo que el mal no tiene nunca, no tendrá nunca la última palabra. (Ángelus, 6 octubre 2019).

Fuente: Vatican News