Cuando un padre o una madre, o incluso simplemente personas amigas le llevaban un enfermo a Jesús para que lo tocase y lo curase, él no se entretenía con otras cosas; la curación estaba antes que la ley, incluso una tan sagrada como el descanso del sábado (cf. Mc 3, 1-6). Los doctores de la ley regañaban a Jesús porque curaba el día sábado, hacía el bien en sábado. Pero el amor de Jesús era dar la salud, hacer el bien: y esto va siempre en primer lugar.
AUDIENCIA GENERAL 10 de junio de 2015. Fuente: Vatican News
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