«La hipocresía es el lenguaje del diablo, es el lenguaje del mal que entra en nuestro corazón y se acerca al diablo. Lenguaje hipócrita, no diré que sea normal, pero es común, es cotidiano. La apariencia de un modo y el verdadero ser de otro. En la lucha por el poder, por ejemplo, la envidia y los celos te hacen aparecer con una forma de ser y de dentro está el veneno para matar porque la hipocresía siempre mata, siempre, tarde o temprano mata. Debemos aprender a acusarnos: «Hice esto, pienso así, malvadamente… tengo envidia, quisiera destruir eso…», lo que es interno, nuestro, y decírnoslo a nosotros mismos, ante Dios. Este es un ejercicio espiritual no común, no habitual, pero sabemos qué hacer: nos acusaremos, veremos en el pecado, en la hipocresía, en la maldad que hay en nuestro corazón. Porque el diablo siembra el mal y dice al Señor: «¡Pero mira, Señor, ¡cómo estoy!», y lo dice con humildad. (Santa Marta, 15 de octubre de 2019)»
Fuente: Vatican News
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