Adorar es encontrarse con Jesús sin una lista de peticiones; o mejor dicho, con la única solicitud de estar con Él. Es descubrir que la alegría y la paz crecen con la alabanza y la acción de gracias. […] Adorar es un gesto de amor que cambia la vida. Es actuar como los Magos: es traer oro al Señor, para decirle que nada es más preciado que Él; es ofrecerle incienso, para decirle que sólo con Él nuestra vida puede elevarse; es presentarle mirra, con la que se ungían los cuerpos heridos y destrozados, para prometerle a Jesús que socorreremos a nuestro prójimo que está marginado y sufriendo, porque allí está Él.
(Homilía Epifanía 6 de enero de 2020). Fuente: Vatican News
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