Con ese gesto, (el milagro de la multiplicación de los panes cfr Mt 14,13-21) Jesús manifiesta su poder, pero no de forma espectacular, sino como señal de la caridad, de la generosidad de Dios Padre hacia sus hijos cansados y necesitados. Él está inmerso en la vida de su pueblo, comprende los cansancios, comprende los límites, pero no deja que ninguno se pierda o falte: nutre con su Palabra y dona alimento abundante para el sustento.
ÁNGELUS 2 de agosto de 2020. Fuente: Vatican News
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