Jesús, nuestra esperanza, lo rehace todo. Su acción es un milagro constante. En el pasado no sólo realizó milagros de curación y tantos otros prodigios, sino que sus obras maravillosas eran como los signos anticipados, o las señales de lo que está haciendo ahora, en el presente de la Iglesia. El milagro de rehacer todo: el signo de aquello que hace en mi vida, en tu vida, en nuestra vida. Jesús rehace todo de nuevo. Y este reconstruirnos totalmente es precisamente la razón de nuestra esperanza. Jesús, nuestro Mesías es quien rehace todas las cosas más maravillosamente que en la primera Creación. Jesús, nuestro Redentor es la razón de nuestra esperanza. Y esta esperanza no defrauda, porque Él es fiel. No puede negarse a sí mismo. Esta es la virtud de la esperanza. Que nuestro amado Señor Jesucristo, que es la esperanza de la gloria, que es el centro de la Trinidad Santa y que es la plenitud que da sentido a nuestras vidas, nos ayude en este camino: a crear esperanza y a difundir por doquier la pasión por la esperanza.

(Homilía de Santa Marta – 9 de septiembre de 2013). Fuente: Vatican News