Mons. Víctor Manuel Fernández

«Señor, en este día, me acerco a Ti para pedirte un corazón generoso, lleno del amor que solo Tú puedes dar. Enséñame a reaccionar con generosidad y alegría cada vez que alguien necesite de mí, sin reservas ni cálculos, sino con la misma entrega que Tú nos has mostrado.

Ayúdame a ver en cada persona que se cruza en mi camino una oportunidad para amar, sin sentir que me roban mi tiempo o mi tranquilidad. Que mi amor por los demás no sea un esfuerzo, sino una expresión natural de la presencia de Tu Espíritu en mí.

Sé que el amor verdadero no se fabrica, sino que es un don que viene de Ti. Por eso, te pido que llenes mi corazón de ese amor sublime, que me haga ver a cada persona con la alegría de su existencia y que me inspire a servir con generosidad y paz.

Ven, Espíritu Santo, y enséñame a amar como Tú amas. Haz de mi vida un reflejo de Tu amor y generosidad.

Amén