Señor, gracias por las fuerzas que me diste hoy para cumplir con mi deber. Perdona mis faltas de paciencia o diligencia, y permite que el descanso de esta noche renueve mi cuerpo y espíritu. Amén.
Dios providente, en tiempos de escasez e incertidumbre, renuevo mi confianza en ti. Ayúdame a administrar con sabiduría lo que tengo y dame la paz de saber que nunca abandonas a tus hijos. Amén.
Señor, encomiendo a tus manos mis proyectos y emprendimientos. Ilumina mis decisiones, aparta los obstáculos y permite que mi trabajo dé frutos abundantes y justos. Amén.
Padre compasivo, tú conoces mi necesidad y mi deseo de ganar el sustento honradamente. Abre las puertas de una oportunidad laboral donde pueda desarrollar mis dones y proveer para los míos. Amén.
Señor, te ofrezco el trabajo de este día. Que mis manos sean laboriosas, mi mente clara y mis intenciones puras. Que mi esfuerzo sirva para el bien de mis hermanos y para tu mayor gloria. Amén.
Glorioso San José, modelo de todos los que se dedican al trabajo. Obtenme la gracia de trabajar con espíritu de penitencia, con agradecimiento y alegría, y poniendo el deber por encima de mis inclinaciones. Amén.
Glorioso San Cayetano, aclamado por todos los pueblos como el Padre de la Providencia, te pido que intercedas ante el Señor para que en mi hogar nunca falte el pan de cada día y el trabajo digno para sostenerlo. Amén.
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