El presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia ante la fuerte polémica generada por el caso de la niña embarazada a causa de una violación considera que en un mundo diverso y plural los desacuerdos se resuelven con el encuentro y el diálogo y no con la violencia. Además, pide al Estado que se proteja el patrimonio cultural y religioso que representan las iglesias que han sufrido actos vandálicos.
Fuente: Vatican News – Alina Tufani
Los sentimientos de indignación y dolor provocados ante el drama de la niña boliviana de 11 años, que quedó embarazada luego de ser víctima de una violación por parte de un familiar, se ha transformado en una fuerte polémica que ya ha llegado hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). «Niñas, no madres» y «Salven las dos vidas», son las dos consignas que tanto grupos abortistas como provida han llevado a las calles de Bolivia. Peor aún la violencia ha alcanzado hasta las iglesias católicas sometidas a actos vandálicos y a la interrupción de sus servicios religiosos por su firme defensa de la vida.
Desde la arquidiócesis de Santa Cruz de la Sierra, a la que pertenece el municipio de Yapacaní, donde viven la niña y su familia, un comunicado publicado el pasado 23 de octubre, informa que el Centro de Madres Adolescentes, Madre María, perteneciente a la Iglesia Católica había acogido a la joven víctima para ofrecerle el apoyo material, médico, psicológico y espiritual para la maternidad y el tiempo post-maternidad. Tanto la niña como su madre -asegura el texto – habían manifestado su rechazo al aborto de la criatura que ya ha alcanzado las 22 semanas de gestación.
La Iglesia boliviana, desde entonces, ha sido blanco de acusaciones de manipulación de la niña y su madre, mientras que desde la Defensoría del Pueblo se presiona para obligar a la niña a abortar, apelándose a la ley vigente desde 2014, según la cual una mujer puede acceder a un aborto legal y seguro en los casos en los que el embarazo sea producto de violación, incesto o si la gestación pone en peligro su vida o
Mons. Centella: Madre e hija decidieron
Ante los ataques, los actos vandálicos y protestas que se han desatado en torno al caso, y en particular contra la Iglesia católica, el presidente de la Conferencia episcopal de Bolivia (CEB), el arzobispo de Sucre, monseñor Ricardo Centellas explicó a Vatican News que se parte de un hecho concreto y es que “la niña de 11 años, junto a su madre, decidió continuar el proceso del embarazo”.
Monseñor Centella, explicó además que, la Sala Constitucional, después de una audiencia, determinó, ayer, que la niña sea llevada a un hospital público, para ser evaluada e informada de su caso. “Ella ratificará su decisión o rechazará su primera decisión. Esa es la actualidad del proceso”, reafirmó el prelado.
Las discrepancias se resuelven con diálogo
Sobre las amenazas y protestas protagonizadas por algunos grupos pro-aborto u otras entidades, contra la Iglesia y los defensores de la vida, el presidente de la CEB insistió en que “la Iglesia en distintas oportunidades ha ratificado su apoyo en defensa de la vida, en este caso, la defensa de las dos vidas”.
“Hay grupos que no están de acuerdo, pero en un mundo tan diverso y plural, hace falta fomentar la cultura del encuentro, buscando el diálogo sereno y respetuoso para encontrar caminos que nos permitan avanzar en la convivencia social apoyando procesos de humanización”, expresó el prelado boliviano.
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