Cuando no hay profecía en el pueblo de Dios, el vacío que deja lo llena el clericalismo: es precisamente este clericalismo el que pregunta a Jesús: «¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Con qué legalidad?». Y el recuerdo de la promesa y la esperanza de seguir adelante se reducen sólo al presente: ni pasado ni futuro esperanzador. El presente es legal: si es legal adelante. «¡Señor, que no falten profetas entre tu pueblo!». Todos los bautizados somos profetas. «¡Señor, que no olvidemos tu promesa! ¡Que no nos cansemos de seguir adelante! ¡Que no nos cerremos en las legalidades que cierran las puertas!». (Santa Marta, 16 de diciembre de 2013).

Fuente: Vatican News