Queridos hermanos y hermanas, elegir la pureza, la mansedumbre y la misericordia; elegir encomendarse al Señor en la pobreza de espíritu y en la aflicción; esforzarse por la justicia y la paz, todo esto significa ir a contracorriente respeto a la mentalidad de este mundo, de la cultura de la posesión, de la diversión sin sentido, de la arrogancia hacia los más débiles. Los santos y los beatos han seguido este camino evangélico. (…) Basta pensar en la inagotable variedad de dones e historias concretas que se dan entre los santos y las santas: no son iguales, cada uno tiene su personalidad y ha desarrollado su vida en la santidad según su propia personalidad. Cada uno de nosotros puede hacerlo, ir por ese camino. Mansedumbre, mansedumbre, por favor, e iremos a la santidad. (Ángelus del 1 de noviembre de 2020).

Fuente: Vatican News