El profeta, el gran profeta, el mayor hombre nacido de mujer y el Hijo de Dios han elegido el camino de la humillación. Es el camino que se nos muestra a los cristianos, es el camino que debemos seguir… Cuando tratamos de ser vistos, en la Iglesia, en la comunidad, para tener un oficio o cualquier otra cosa, ese es el camino del mundo, es un camino mundano, no es el camino de Jesús, e incluso los pastores pueden experimentar esta tentación de escalar: «Esto es una injusticia, esto es una humillación, no lo puedo tolerar». Pero si un pastor no sigue este camino, no es discípulo de Jesús: es un trepador en sotana. No hay humildad sin humillación. (Santa Marta, 7 febrero 2020).

Fuente: Vatican News