Esta es la clave para reconocer a los falsos profetas: «Por sus frutos los conoceréis». Es decir, «por su actitud: muchas palabras, hablan, hacen prodigios, hacen cosas grandes, pero no tienen el corazón abierto para escuchar la Palabra de Dios, tienen miedo del silencio de la Palabra de Dios». Son estos «los pseudocristianos, los pseudopastores», que «hacen cosas buenas», pero «les falta la roca» Existen «tres palabras clave para entender esto: hablar, hacer y escuchar». «Uno que solamente habla y hace no es un verdadero profeta, no es un verdadero cristiano, y al final se derrumbará todo», porque «no está sobre la roca del amor de Dios, no está “cimentado en roca”». En cambio, «uno que sabe escuchar y tras escuchar hace, con la fuerza de la palabra de otro, no de la suya», este «permanece firme como la roca: aunque sea una persona humilde, que no parece importante», es grande. Y «¡cuántos de estos grandes hay en la Iglesia!» «¡Cuántos obispos grandes, ¡cuántos sacerdotes grandes, ¡cuántos fieles grandes hay que saben escuchar y tras escuchar hacen!». (Homilía Santa Marta, 25 junio 2015).
Fuente: Vatican News
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