«La reconciliación es, por lo tanto, la re-creación del mundo; y la misión más profunda de Jesús es la redención de todos nosotros, pecadores. Y «Jesús no hace esto con palabras, no lo hace con gestos… ¡No! Lo hace con su carne». Lo hace con su carne. Es propio Él, que se transforma en uno de nosotros, hombre, para sanarnos desde dentro. (…) Este es el milagro más grande a través el cual Jesús nos ha hecho hijos de Dios y nos ha dado la libertad de los hijos. Es por esto por lo que podemos decir: “Padre” y lo podemos decir en libertad. «Este es el gran milagro de Jesús. A nosotros, esclavos del pecado, nos hizo libres», nos curó. «Nos hará bien pensar en esto. Jesús nos abrió las puertas de casa, nosotros ahora estamos en casa. (..) Esa es la raíz de nuestra valentía: soy libre, soy hijo, el Padre me ama y yo amo al Padre. Pidamos al Señor la gracia de comprender bien esta obra suya». Lo que Dios ha hecho en Él: Dios ha reconciliado consigo al mundo en Cristo, confiándonos la palabra de la reconciliación y la gracia de seguir adelante con fuerza, con la libertad de los hijos, esta palabra de reconciliación. ¡Somos salvos en Jesucristo! (Santa Marta, 4 de julio de 2013)»

Fuente: Vatican News