Jesús anuncia pruebas dolorosas y persecuciones que sus discípulos deberán padecer por causa de Él. Sin embargo, asegura: «No se perderá ni un solo cabello de la cabeza de ustedes» (v. 18). Nos recuerda que estamos totalmente en las manos de Dios. Las adversidades que encontramos por nuestra fe y por nuestra adhesión al Evangelio son oportunidades de testimonio; no deben alejarnos del Señor, sino impulsarnos a abandonarnos aún más en Él, en la fuerza de su Espíritu y de su Gracia (…). Al final, Jesús hizo una promesa que es garantía de victoria: «Es gracias a la constancia de ustedes que alcanzarán la salvación» (v. 19). ¡Cuánta esperanza hay en estas palabras! Son un himno a la esperanza y a la paciencia, a saber esperar los frutos seguros de la salvación, confiando en el sentido profundo de la vida y de la historia: las pruebas y dificultades forman parte de un designio mayor; el Señor, Dueño de la historia, lleva todo a su cumplimiento. A pesar de los desórdenes y desgracias que angustian al mundo, ¡el designio de bondad y misericordia de Dios se va a realizar! Y esta es nuestra esperanza: seguir adelante así, por este camino, en el designio de Dios que habrá de cumplirse. ¡Esta es nuestra esperanza! (Papa Francisco, Ángelus del 17 de noviembre de 2013).

Fuente: Vatican News