Simeón, movido por el Espíritu, ve y reconoce a Cristo. Y reza diciendo: «Mis ojos han visto la Salvación» (Lc 2, 30). He aquí el gran milagro de la fe: abre los ojos, transforma la mirada, cambia la perspectiva. Como sabemos por muchos encuentros de Jesús en los Evangelios, la fe nace de la mirada compasiva con la que Dios nos mira, disolviendo las durezas de nuestro corazón, sanando sus heridas, dándonos ojos nuevos para vernos a nosotros mismos y al mundo: ojos nuevos sobre nosotros mismos, sobre los demás, sobre todas las situaciones que vivimos, incluso las más dolorosas. No se trata de una mirada ingenua, sino sapiencial; la mirada ingenua huye de la realidad o finge no ver los problemas; en cambio, se trata de ojos que saben «ver por dentro» y «ver más allá», que no se detienen en las apariencias, sino que saben entrar también en las grietas de la fragilidad y de los fracasos para vislumbrar la presencia de Dios. (Papa Francisco, Homilía del 2 de febrero de 2022).
Fuente: Vatican News
diciembre 29, 2025 a las 4:25 am
amen
diciembre 29, 2025 a las 6:35 am
Amen❤️🙏
diciembre 29, 2025 a las 2:55 pm
Amén 🙏🙇🏻♀️🙏🙌
diciembre 29, 2025 a las 6:05 pm
gracias señor de a poco voy viendo la cosas feas AA vos mí señor amen amen