No se puede evangelizar solo con la mente, ni solo con el corazón, ni únicamente con las manos. Involucra todo. Y, en este estilo, lo importante es el testimonio, como Jesús quiere que hagamos. Él dice así: «Los envío como ovejas en medio de lobos» (v. 16). No nos pide saber enfrentar a los lobos, es decir, saber argumentar, reaccionar y defendernos: ¡no! Pensaríamos de este modo: hagámonos relevantes, numerosos, prestigiosos, y el mundo nos escuchará, nos respetará y derrotaremos a los lobos: no, no es así. No, los envío como ovejas, como corderos. Esto es importante. Si no querés ser oveja, el Señor no te defenderá de los lobos. Arreglate como puedas. Pero si sos oveja, tené la certeza de que el Señor te defenderá de los lobos. ¡Ser humilde! Él nos pide que seamos así, mansos y deseosos de ser inocentes, dispuestos al sacrificio; en efecto, eso es lo que representa el cordero: mansedumbre, inocencia, entrega, ternura. Y Él, el Pastor, reconocerá a sus corderos y los protegerá de los lobos. En cambio, los corderos disfrazados de lobos son desenmascarados y despedazados. Un Padre de la Iglesia escribía: «Mientras seamos corderos, venceremos; y aunque estemos rodeados por numerosos lobos, lograremos vencerlos. Pero si somos lobos, seremos derrotados, porque seremos privados de la ayuda del pastor. Él no apacienta lobos, sino corderos» (San Juan Crisóstomo, Homilía 33 sobre el Evangelio de Mateo). Si yo quiero ser del Señor, debo dejar que Él sea mi pastor, y Él no es pastor de lobos, es pastor de corderos mansos, humildes, buenos para con el Señor. (Papa Francisco, Audiencia General del 15 de febrero de 2023).

Fuente: Vatican News