«Esas personas lo siguen por el pan material que el día anterior había saciado su hambre, (…) Han dado más valor a ese pan que a su donador. Ante esta ceguera espiritual, Jesús evidencia la necesidad de ir más allá del don y descubrir, conocer, al donador. Dios mismo es el don y también el donador. (…) Con estas palabras nos quiere hacer entender que más allá del hambre físico el hombre lleva consigo otra hambre —todos tenemos esta hambre— (…) Se trata de hambre de vida, hambre de eternidad que solamente Él puede saciar porque es «el pan de vida» (v. 35). (…) Esta es la referencia a la Eucaristía, el don más grande que sacia el alma y el cuerpo. Encontrar y acoger en nosotros a Jesús, «pan de vida», da significado y esperanza al camino a menudo tortuoso de la vida. Pero este «pan de vida» nos ha sido dado con un cometido, esto es, para que podamos a su vez saciar el hambre espiritual y material de nuestros hermanos, anunciando el Evangelio por todas partes. (Angelus, 2 agosto 2015)»
Fuente: Vatican News
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