«Esta levadura», dice Jesús, «es peligrosa. Tengan cuidado. Es la hipocresía». Jesús no tolera la hipocresía: este aparente bienestar, incluso con bellas formas de educación, pero con malos hábitos por dentro.

Los otros son los cristianos: nosotros debemos ser los cristianos, porque también hay cristianos hipócritas, que no aceptan la levadura del Espíritu Santo. Por eso Jesús nos advierte: «Cuidado con la levadura de los fariseos». La levadura de los cristianos es el Espíritu Santo, que nos empuja, que nos hace crecer, con todas las dificultades del camino, incluso con todos los pecados, pero siempre con esperanza. El Espíritu Santo es precisamente la garantía de esa esperanza, de esa alabanza, de esa alegría.

(Homilía Santa Marta, 19 de octubre de 2018). Fuente: Vatican News