El Espíritu Santo-Paráclito será el abogado defensor de los apóstoles y de todos aquellos que, a lo largo de los siglos, hereden su testimonio y su misión dentro de la Iglesia, especialmente en los momentos difíciles, donde esa responsabilidad los lleve incluso al heroísmo. Jesús lo anticipó y lo prometió: “Los llevarán ante los tribunales… serán presentados ante gobernadores y reyes…Cuando los entreguen, no se preocupen por cómo o qué decir… porque no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre que hablará en ustedes”. Estas palabras de Jesús se cumplirán especialmente durante las persecuciones contra los apóstoles y los primeros cristianos, pero también en todas las persecuciones a lo largo de los siglos. En esos momentos se harán realidad sus palabras pronunciadas en el Cenáculo: “Cuando venga el Paráclito, que les enviaré desde el Padre… él dará testimonio de mí; y ustedes también darán testimonio, porque han estado conmigo desde el principio” (Jn 15, 26-27). (Juan Pablo II, Audiencia General del 24 de mayo de 1989).

Fuente: Vatican News