Los discípulos de Emaús caminaban tristes porque esperaban otro final, un Mesías que no conociera la cruz. A pesar de haber oído que la tumba está vacía, son incapaces de sonreír. Pero Jesús está a su lado y, con paciencia, les ayuda a comprender que el dolor no es la negación de la promesa, sino el modo en que Dios ha manifestado la medida de su amor (cf. Lc 24, 13-27). Cuando por fin se sientan a la mesa con Él y parten el pan, se les abren los ojos. Y se dan cuenta de que su corazón ya ardía, aunque no lo sabían (cf. Lc 24, 28-32). Esta es la mayor sorpresa: descubrir que bajo las cenizas del desencanto y del cansancio siempre hay un rescoldo vivo, a la espera de ser reavivado. Hermanos y hermanas, la resurrección de Cristo nos enseña que no hay historia tan marcada por el desengaño o el pecado que no pueda ser visitada por la esperanza. Ninguna caída es definitiva, ninguna noche es eterna, ninguna herida está destinada a permanecer abierta para siempre. Por distantes, perdidos o indignos que nos sintamos, no hay distancia que pueda apagar la fuerza infalible del amor de Dios. (Papa León XIV, Audiencia general, 8 de octubre de 2025).
Fuente: Vatican News
abril 19, 2026 a las 4:45 am
amen
abril 19, 2026 a las 10:28 am
Amén 🙏 🙌
abril 19, 2026 a las 1:20 pm
amén mi Dios por tu amor y tu presencia en nosotros mi fe aumenta mas
abril 20, 2026 a las 12:30 pm
Amén…El Principe Del Cielo 🛐🌎🇲🇽
abril 20, 2026 a las 4:52 pm
Amén.
Aumenta nuestra fé para no ser como los discípulos de Emaus.
🙏🙏🙏
abril 20, 2026 a las 5:08 pm
Amén🙏🏻🧎🏻♀️🙏🏻💒🌹
abril 21, 2026 a las 1:19 pm
El Principe Del Cielo…🛐🌎🇲🇽