Los Doce deben cooperar con Jesús en el establecimiento del Reino de Dios, es decir, su señorío benéfico, portador de vida y vida en abundancia para toda la humanidad. En resumen, la Iglesia, como Cristo y junto con Él, está llamada y enviada a establecer el Reino de la vida y expulsar el dominio de la muerte, para que la vida de Dios triunfe en el mundo, para que triunfe Dios, que es Amor. Esta obra de Cristo es siempre silenciosa, no espectacular; precisamente en la humildad de ser Iglesia, de vivir el Evangelio cada día, crece el frondoso árbol de la vida verdadera. Es precisamente con estos humildes comienzos que el Señor nos anima porque, también en la humildad de la Iglesia de hoy, en la pobreza de nuestra vida cristiana, podemos ver su presencia y así tener el valor de ir a su encuentro y hacer presente en esta tierra su amor, esta fuerza de paz y vida verdadera. (…) En este sentido, conviene reflexionar que los doce Apóstoles no eran hombres perfectos, elegidos por su irreprochabilidad moral y religiosa. Eran creyentes, sí, llenos de entusiasmo y fervor, pero a la vez marcados por sus limitaciones humanas, a veces incluso graves. Por eso, Jesús no los llamó porque ya fueran santos, completos, perfectos, sino para que llegaran a serlo, para que se transformaran, para que la historia también cambiara.
(Papa Benedicto XVI, Brindisi, Homilía del 15 de junio de 2008).
Fuente: Vatican News
julio 8, 2026 a las 7:07 am
Amen 🙏
julio 8, 2026 a las 8:54 am
amen
julio 8, 2026 a las 5:01 pm
Amén🙏🏻🧎🏻♀️🙏🏻📖
julio 8, 2026 a las 5:24 pm
Gloria a ti mi señor Jesús 🧎🕊️🙏🌹💥✋✋✋