San Agust铆n, imaginando que se dirige al ap贸stol, comenta: el Se帽or 芦se inclin贸 y te tom贸 de la mano. S贸lo con tus fuerzas no puedes levantarte. Aprieta la mano de Aquel que desciende hasta ti禄 (Enarr. in Ps. 95, 7: PL 36, 1233) y esto no lo dice s贸lo a Pedro, sino tambi茅n a nosotros. Pedro camina sobre las aguas no por su propia fuerza, sino por la gracia divina, en la que cree; y cuando lo asalta la duda, cuando no fija su mirada en Jes煤s, sino que tiene miedo del viento, cuando no se f铆a plenamente de la palabra del Maestro, quiere decir que se est谩 alejando interiormente de 茅l y entonces corre el riesgo de hundirse en el mar de la vida. Lo mismo nos sucede a nosotros: si s贸lo nos miramos a nosotros mismos, dependeremos de los vientos y no podremos ya pasar por las tempestades, por las aguas de la vida. El gran pensador Romano Guardini escribe que el Se帽or 芦siempre est谩 cerca, pues se encuentra en la raz贸n de nuestro ser. Sin embargo, debemos experimentar nuestra relaci贸n con Dios entre los polos de la lejan铆a y de la cercan铆a. La cercan铆a nos fortifica, la lejan铆a nos pone a prueba禄 (Aceptarse a uno mismo, Brescia 1992, p. 71). (Benedicto XVI – Angelus, 7 de agosto de 2011).

Fuente: Vatican News