Gracias, Señor, por tu presencia constante que me serena. En medio del ruido del mundo, te agradezco por el refugio de paz que encuentro al cerrar los ojos y hablar contigo. Amén.
Gracias, Señor, por tu presencia constante que me serena. En medio del ruido del mundo, te agradezco por el refugio de paz que encuentro al cerrar los ojos y hablar contigo. Amén.
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