Dios mío, tú eres mi amparo y mi fortaleza, un auxilio siempre presente en el peligro. Me refugio en ti con la certeza de que tu amor me protege y me devuelve el aliento para seguir adelante. Amén.
Dios mío, tú eres mi amparo y mi fortaleza, un auxilio siempre presente en el peligro. Me refugio en ti con la certeza de que tu amor me protege y me devuelve el aliento para seguir adelante. Amén.
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