Os animo a ser hermanos y amigos de los pobres, y a hacerles sentir que son importantes a los ojos de Dios. No olviden que son personas, no números, cada uno con su carga de dolor que a veces parece imposible de sobrellevar. Teniendo siempre presente esto, podréis mirarlos a la cara, mirarlos a los ojos, estrecharles la mano, ver en ellos la carne de Cristo.
(Audiencia a la fundación Banco Alimentar, 3 de octubre de 20154). Fuente: Vatican News
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