Esta forma de vivir apegada a la ley alejó a los doctores de la ley del amor y la justicia. Se preocuparon por la ley, descuidaron la justicia. Se preocuparon por la ley, descuidaron el amor. [..] Y Jesús sólo encuentra una palabra para estas personas: hipócritas. […] El camino que nos enseña Jesús es totalmente opuesto al de los doctores de la ley. Este camino suyo, del amor a la justicia, lleva a Dios. En cambio, el otro camino, el de apegarse sólo a la ley, a la letra de la ley, lleva a la cerrazón, lleva al egoísmo. El camino que va del amor al conocimiento y al discernimiento, a la plena realización, conduce a la santidad, a la salvación, al encuentro con Jesús. […] Jesús se acerca: su cercanía es precisamente la prueba de que estamos en el verdadero camino. Porque es precisamente la forma que Dios ha elegido para salvarnos: la cercanía. Se acercó a nosotros, se hizo hombre. La carne: la carne de Dios es el signo; la carne de Dios es el signo de la verdadera justicia. Dios que se hizo hombre como uno de nosotros, y nosotros que debemos hacernos como los demás, como los necesitados, como los que necesitan nuestra ayuda.

(Homilía, 31 de octubre de 2014). Fuente: Vatican News