No podemos pensar en la vida cristiana fuera de este camino. Siempre está este camino que él tomó primero: el camino de la humildad, el camino de la humillación, de aniquilarse a sí mismo, y luego levantarse de nuevo. Pero este es el camino. El estilo cristiano sin la cruz no es cristiano, y si la cruz es una cruz sin Jesús, no es cristiana. Y este estilo nos salvará, nos dará alegría y nos hará fructíferos, porque este camino de negarse a sí mismo es para dar vida, está en contra del camino del egoísmo, de estar apegado a todos los bienes sólo para mí. Este camino está abierto a otros, porque ese camino que hizo Jesús, de aniquilación, ese camino era para dar vida.

(Santa Marta, 6 de marzo de 2014). Fuente: Vatican News