¿Qué significa esto? ¿Que cambia la ley? ¡No! Significa, más bien, que la ley está al servicio del hombre que está al servicio de Dios, y que por eso el hombre tiene que tener el corazón abierto. La actitud de los que dicen: “Siempre se ha hecho así”, en realidad nace de un “corazón cerrado”. En cambio, Jesús nos dijo: “Enviaré al Espíritu Santo y Él os conducirá a la verdad plena”. Por lo tanto, si tú tienes el corazón cerrado a la novedad del Espíritu, nunca llegarás a la verdad plena. (…) Este es el mensaje que hoy nos da la Iglesia y que Jesús dice con tanta fuerza: “¡Vino nuevo en odres nuevos!”. Porque ante las novedades del Espíritu, ante las sorpresas de Dios, también las costumbres deben renovarse. Que el Señor nos dé la gracia de un corazón abierto, un corazón abierto a la voz del Espíritu, que sepa discernir lo que nunca debe cambiar, porque es fundamento, de aquello que tiene que cambiar para poder recibir la novedad del Espíritu Santo. (Homilía Santa Marta del 18 de enero de 2016).

Fuente: Vatican News