Notamos que Jesús les dijo: os haré pescadores de hombres. Habla a pescadores y usa un lenguaje comprensible para ellos. Los atrae a partir de su propia vida: los llama ahí donde están y como son, para involucrarlos en su misma misión. «Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron» (v. 20). ¿Por qué inmediatamente? Sencillamente porque se sintieron atraídos. No fueron rápidos y dispuestos porque habían recibido una orden, sino porque habían sido atraídos por el amor. Para seguir a Jesús no bastan los buenos compromisos, sino que es necesario escuchar su llamada todos los días. Sólo Él, que nos conoce a fondo y nos ama hasta el final, nos hace salir al mar de la vida. Como lo hizo con aquellos discípulos que lo escucharon. (Homilía Santa Misa del Domingo de la Palabra de Dios, 26 gennaio 2020).
Fuente: Vatican News
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