Sólo los misericordiosos se parecen a Dios Padre. Este es el camino, el camino que va contra el espíritu del mundo, que piensa de otra manera, que no acusa a los demás. Porque entre nosotros está el gran acusador, el que siempre va a acusarnos ante Dios, para destruirnos. Satanás: es el gran acusador. Y cuando entro en esta lógica de acusar, de maldecir, de intentar dañar al otro, entro en la lógica del gran acusador que es destructor. Quien no conoce la palabra ‘misericordia’, no la conoce, nunca la ha vivido (…) La única acusación lícita que tenemos los cristianos es acusarnos a nosotros mismos. Para los demás sólo misericordia, porque somos hijos del Padre que es misericordioso. (Santa Marta, 13 septiembre 2018)
Fuente: Vatican News
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