«En realidad, quiere decirles: «Sí, vosotros habéis dejado todo y recibiréis aquí en la tierra muchas cosas, pero con la persecución». Es «como una ensalada con el aceite de la persecución. Ésta es la ganancia del cristiano, y éste es el camino de quien quiera seguir a Jesús. Porque es el camino que recorrió Él: Él fue perseguido». Es el camino del abajamiento, el mismo que san Pablo indicó a los filipenses cuando afirmó que Jesús, haciéndose hombre, se despojó a sí mismo hasta la muerte de cruz. «Precisamente esta es la tonalidad de la vida cristiana» (…) Este es «el camino de Jesús, pero es un camino gozoso, porque jamás el Señor nos pone a prueba más de lo que podemos soportar». Ciertamente, «la vida cristiana no es una ventaja comercial», sino sencillamente es «seguir a Jesús. Cuando seguimos a Jesús, sucede esto. Pensemos si tenemos dentro de nosotros la voluntad de ser valientes en el testimonio de Jesús». Y añadió: «Pensemos también, nos hará bien, en los numerosos hermanos y hermanas que hoy no pueden rezar juntos porque son perseguidos, no pueden tener un libro del Evangelio o una Biblia porque son perseguidos. (Homilía Santa Marta, 4 marzo 2014)»

Fuente: Vatican News