También nosotros somos tentados, también nosotros somos objeto del ataque del demonio». Esto sucede «porque el espíritu del mal no quiere nuestra santidad, no quiere el testimonio cristiano, no quiere que seamos discípulos de Jesús». «¿Cómo hace el espíritu del mal para alejarnos del camino de Jesús con su tentación?». «La tentación del demonio tiene tres características y nosotros debemos conocerlas para no caer en las trampas». «la tentación comienza levemente, pero crece, siempre crece». Luego «contagia a otro»: se «transmite a otro, trata de ser comunitaria». Y «al final, para tranquilizar el alma, se justifica». «crece, se contagia y se justifica». «Todos somos tentados porque la ley de nuestra vida espiritual, de nuestra vida cristiana, es una lucha». Y lo es en consecuencia del hecho que «el príncipe de este mundo no quiere nuestra santidad, no quiere que sigamos a Cristo». Hablar del diablo hoy sea cosa «de antiguos». «El diablo existe también en el siglo XXI y debemos aprender del Evangelio cómo luchar» contra él para no caer en la trampa. Para hacerlo no hay que ser «ingenuos». (Homilía da Santa Marta, 11 abril 2014).

Fuente: Vatican News