Mira al paralítico y le dice: “Tus pecados te son perdonados”. La curación física es un regalo, la salud física es un regalo que debemos valorar. Pero el Señor nos enseña que también debemos proteger la salud del corazón, la salud espiritual. Hay aquí una palabra de Jesús que quizás nos ayude: “Hijo, tus pecados te son perdonados”. ¿Estamos acostumbrados a pensar en esta medicina del perdón de nuestros pecados, de nuestros errores? Nos preguntamos: “¿Tengo que pedir perdón a Dios por algo?”. “Sí, sí, sí, en general todos somos pecadores”, y así la cosa se diluye y pierde su fuerza, esa fuerza de profecía que tiene Jesús cuando llega a lo esencial. Y hoy Jesús nos dice a cada uno de nosotros: “Quiero perdonaros vuestros pecados”. Es algo sencillo, que Jesús nos enseña cuando va a lo esencial. Lo esencial es la salud, toda ella: del cuerpo y del alma. Cuidemos bien el del cuerpo, pero también el del alma. Y acudamos a ese Doctor que puede sanarnos, que puede perdonar nuestros pecados. Jesús vino para esto, dio su vida por esto. (Homilía Santa Marta, 17 enero 2020)
Fuente: Vatican News
Deja una respuesta