Hermanos y hermanas, Jesús también sigue el camino de los profetas: se presenta como no esperábamos. Quien busca milagros no puede encontrarlo -si buscamos milagros no encontraremos a Jesús-, quien busca sensaciones nuevas, experiencias íntimas, cosas extrañas; los que buscan una fe hecha de poder y de signos externos. No, no lo encontrará. Sólo lo encuentran quienes aceptan sus caminos y sus desafíos, sin quejas, sin sospechas, sin críticas y caras largas. Jesús, en otras palabras, os pide que lo acogáis en la realidad cotidiana que vivís; en la Iglesia hoy, tal como es; en quién estás cerca todos los días; en la concreción de los necesitados, en los problemas de vuestra familia, en los padres, en los hijos, en los abuelos, acoged allí a Dios. Él está ahí, invitándonos a purificarnos en el río de la disponibilidad y en muchos baños saludables de humildad. Se necesita humildad para encontrarse con Dios, para dejar que Él se encuentre con nosotros. ¿Y somos acogedores o nos parecemos a sus compañeros del pueblo, que creían saberlo todo sobre Él? (Ángelus, 30 de enero de 2022)
Fuente: Vatican News
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