«¿Cómo llegó Pedro a este punto, a este valor, a esta franqueza, a exponerse? Porque podía haber llegado a compromisos y decir a los sacerdotes: “Pero no os preocupéis, iremos, hablaremos un poco más bajo, nunca os acusaremos en público, pero vosotros nos dejáis en paz…”, y llegar a compromisos. (…) Pero no, Pedro dijo: “Ningún compromiso. Vosotros sois los culpables” (cf. v.30), y con esta valentía. ¿Y cómo llegó Pedro a este punto? Porque (…) era muy generoso y también muy débil. ¿Cuál es el secreto, qué fuerza tuvo Pedro para llegar aquí? Hay un versículo que nos ayudará a entender esto. Antes de la Pasión, Jesús dijo a los apóstoles: «Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo» (Lc 22,31). (…) Y a Pedro le dijo: “yo he rogado por ti «para que tu fe no desfallezca»” (v.32).  Este es el secreto de Pedro: la oración de Jesús. Jesús reza por Pedro, para que su fe no desfallezca y pueda —dice Jesús— confirmar a sus hermanos en la fe. Jesús reza por Pedro. Y lo que Jesús hizo con Pedro, lo hace con todos nosotros. Jesús reza por nosotros; reza ante el Padre. Estamos acostumbrados a rezar a Jesús para que nos dé esta gracia, esa otra gracia, para que nos ayude, pero no estamos acostumbrados a contemplar a Jesús que hace ver sus llagas al Padre, a Jesús, el intercesor, a Jesús que reza por nosotros. Y Pedro fue capaz de hacer todo este camino, pasar de ser cobarde a ser valiente, con el don del Espíritu Santo gracias a la oración de Jesús. (Homilía Santa Marta, 23 de abril de 2020)»

Fuente: Vatican News