Dado que Jesús se conmovió al ver a todas esas personas necesitadas de guía y ayuda, podríamos esperar que realizara algún milagro. Sin embargo, comenzó a enseñarles muchas cosas. Este es el primer pan que el Mesías ofrece a la multitud hambrienta y perdida: el pan de la Palabra. Todos necesitamos la Palabra de la verdad que nos guíe e ilumine el camino. Sin la verdad, que es Cristo mismo, no es posible encontrar la dirección correcta en la vida. Cuando nos alejamos de Jesús y de su amor, nos perdemos, y la vida se transforma en decepción e insatisfacción. Con Jesús a nuestro lado, podemos avanzar con confianza, superar todas las pruebas y crecer en el amor a Dios y al prójimo. Jesús se entregó por los demás, convirtiéndose así en un ejemplo de amor y servicio para cada uno de nosotros. (Ángelus, 22 de julio de 2018).
Fuente: Vatican News
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