Por Mons. Víctor Manuel Fernández
Me detengo un momento sólo a respirar. Simplemente existo, y respiro. Presto atención sólo a la respiración, al aire que entra en mí y que sale de mí. Y me dejo estar, me abandono.
Dulcemente, aparto todos los pensamientos, recuerdos e imágenes que vayan apareciendo, y vuelvo a concentrarme serenamente sólo en la respiración. Me detengo sólo a gozar de la existencia, que es un invalorable regalo.
Así, abandonándome, voy dejando nacer un sentimiento positivo de gratitud y de verdadera paz. Al fin de cuentas, más allá de todo, vale la pena existir. Es mejor que no ser. Este presente es maravilloso. Gracias, gracias.
Dejo que el Espíritu Santo vaya haciendo crecer poco a poco ese sentimiento de dulce gratitud.
julio 29, 2025 a las 2:00 pm
amén
julio 29, 2025 a las 5:07 pm
Hermosas palabras, hermosa reflexión y muy fácil de internalizar. Amén 🙏
julio 29, 2025 a las 6:08 pm
Gracias
julio 29, 2025 a las 8:30 pm
Amen
julio 30, 2025 a las 12:58 am
Amén!.
julio 31, 2025 a las 10:05 pm
amen
agosto 2, 2025 a las 1:35 am
de verdad que estas reflexiones te hacen volver el alma al cuerpo muchísimas gracias por todas esas reflexiones que a mí me ayudan muchísimo en verdad