Hoy escuchamos en el Evangelio la parábola del siervo fiel (Mt 24, 42-52). Este siervo —nos dice el Señor— da el alimento a los demás en el momento justo. No lo hace todo de golpe, sino que es un siervo sabio y prudente, que sabe repartir en cada momento lo que corresponde hacer en esa situación. Lo hace con humildad y también con la seguridad de la confianza de su señor. Así también nosotros debemos esforzarnos en ser sabios y prudentes, y tener confianza en la bondad de nuestro “Señor”, el Maestro, porque al final es Él mismo quien debe guiar a su Iglesia. Nosotros nos insertamos con nuestro pequeño don y hacemos lo que podemos, sobre todo las cosas siempre necesarias: los Sacramentos, el anuncio de la Palabra, los signos de nuestra caridad y de nuestro amor. (Papa Benedicto XVI, Encuentro con los sacerdotes de la Diócesis de Albano, 31 de agosto de 2006).

Fuente: Vatican News