La primera lectura es casi una crónica (una anticipación) de lo que le sucederá a Jesús. (…) Es una profecía, precisamente, de lo que ocurrió. Y los judíos buscaban matarlo, dice el Evangelio. Entonces también trataban de detenerlo —nos dice el Evangelio—, pero «nadie le puso la mano encima, porque todavía no había llegado su hora» (Jn 7, 30). A esto se le llama persecución. (…) ¿Y qué se hace en el momento de la persecución? Solo hay dos cosas que se pueden hacer: no es posible discutir con esas personas, porque tienen sus propias ideas, ideas fijas, ideas que el diablo sembró en su corazón. Ya hemos oído cuál es su modo de actuar. ¿Qué se puede hacer entonces? Lo que hizo Jesús: guardar silencio. (…) Es el silencio del justo ante la obstinación. Y esto también vale para —digámoslo así— las pequeñas obstinaciones de todos los días (…) callemos. Silencio. Soportar y tolerar la dureza de la palabrería. (Papa Francisco, Homilía en la Capilla de la Casa Santa Marta, 27 de marzo de 2020).

Fuente: Vatican News