Jesús (…) nos invita a llevar su yugo y a aprender de Él, que es «manso y humilde de corazón» (Mt 11, 29). Llevar el yugo del Señor significa, ante todo, aprender de Él. Estar siempre dispuestos a ir a su escuela. De Él debemos aprender la mansedumbre y la humildad; la humildad de Dios, que se manifiesta en su condición de hombre. San Gregorio Nacianceno se preguntó una vez por qué Dios quiso hacerse hombre. La parte más importante y, para mí, la más conmovedora de su respuesta es esta: «Dios quiso comprender qué significa para nosotros la obediencia, y quiso medirlo todo a partir de su propio sufrimiento, esa invención de su amor por nosotros. De este modo, puede conocer directamente en sí mismo lo que nosotros experimentamos, cuánto se nos exige y cuánta indulgencia merecemos, calculando nuestra debilidad a partir de su propio sufrimiento» (Discurso 30; Discursos Teológicos IV, 6). A veces nos gustaría decirle a Jesús: «Señor, tu yugo no es para nada liviano. Al contrario, es tremendamente pesado en este mundo». Pero cuando lo miramos a Él, que cargó con todo, que experimentó en sí mismo la obediencia, la debilidad, el sufrimiento y toda la oscuridad, entonces nuestras quejas se disipan. Su yugo es el de amar junto con Él. Cuanto más amemos y, con Él, nos convirtamos en personas que aman, tanto más liviano se volverá para nosotros su yugo, que a primera vista parece tan pesado. (Papa Benedicto XVI, Homilía en la Misa Crismal, 5 de abril de 2007).
Fuente: Vatican News
julio 5, 2026 a las 4:44 am
Amen 🙏
julio 5, 2026 a las 6:24 am
amen
julio 5, 2026 a las 1:24 pm
Amén 🙏🏻🙇🏻♀️🙏🏻📖🌹🕊️🌹