Había una gran multitud alrededor de Jesús, y por eso muchas personas lo tocaban, pero no les sucedía nada. Por el contrario, cuando esta mujer toca a Jesús, queda curada. ¿Dónde está la diferencia? Comentando este pasaje del texto, san Agustín dice, en nombre de Jesús: «La multitud se agolpa a mi alrededor, pero la fe me toca» (Sermón 243, 2, 2). Es así: cada vez que realizamos un acto de fe dirigido a Jesús, se establece un contacto con Él e inmediatamente brota de Él su gracia. A veces no nos damos cuenta, pero, de un modo secreto y real, la gracia llega hasta nosotros y, por dentro, transforma lentamente la vida. Tal vez también hoy muchas personas se acercan a Jesús de manera superficial, sin creer verdaderamente en su poder. Pisamos la superficie de nuestras iglesias, ¡pero quizás el corazón está en otro lugar! Esta mujer, silenciosa y anónima, vence sus miedos, tocando el corazón de Jesús con sus manos consideradas impuras a causa de la enfermedad. He aquí que, inmediatamente, se siente curada. (…) En la vida hay momentos de desilusión y desánimo, y también está la experiencia de la muerte. Aprendamos de aquella mujer, de aquel padre: vayamos al encuentro de Jesús. Él puede curarnos, puede hacernos renacer. ¡Jesús es nuestra esperanza! (Papa León XIV, Audiencia General del 25 de junio de 2025.
Fuente: Vatican News
julio 6, 2026 a las 10:36 am
amen
julio 6, 2026 a las 12:17 pm
Amén🙏🏻🙇🏻♀️🙏🏻📖