Este hecho de arrebatarnos la capacidad de comprender la revelación de Dios, de comprender su corazón, de comprender su salvación —la clave del conocimiento— es, sin duda, una grave omisión. Olvidamos la gratuidad de la salvación; olvidamos la cercanía de Dios y olvidamos su misericordia. Y quienes olvidan la gratuidad de la salvación, la cercanía de Dios y su misericordia, se han llevado la llave del conocimiento. (…) Esto sucede hoy. Los fariseos, los doctores de la ley, no son cosa de aquellos tiempos; todavía hay muchos como ellos. Por eso es necesario orar por nosotros, los pastores. Orar para que no perdamos la llave del conocimiento y no cerremos la puerta a nosotros mismos ni a quienes desean entrar. (Francisco – Homilía en Santa Marta, 19 de octubre de 2017).
Fuente: Vatican News
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