Los niños de Belén murieron a causa de Jesús. Y Él, Cordero inocente, habría muerto después, a su vez, por todos nosotros. El Hijo de Dios entró en el dolor de los hombres. Es necesario no olvidar esto. Cuando alguien se dirige a mí y me hace preguntas difíciles, como por ejemplo: «Padre, dígame: por qué sufren los niños?», de verdad, yo no sé qué responder. Solamente digo: «mira el Crucifijo: Dios nos ha dado a su Hijo, Él ha sufrido, y quizás ahí encontrarás una respuesta». (…) Solamente mirando el amor de Dios que da a su Hijo el cual ofrece su vida por nosotros, puede indicar algún camino de consolación. Y por esto decimos que el Hijo de Dios ha entrado en el dolor de los hombres; ha compartido y ha acogido la muerte; su Palabra es definitivamente palabra de consolación, porque nace del llanto. (Audiencia general, 4 enero 2017).
Fuente: Vatican News
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