«La alegría cristiana es el respiro del cristiano. «un cristiano que no es alegre en el corazón no es un buen cristiano». La alegría «es la respiración, el modo de expresarse del cristiano». La alegría «no es algo que se compra o yo la hago con el esfuerzo: no, es un fruto del Espíritu Santo». Porque «Quien causa «la alegría en el corazón es el Espíritu Santo». «La alegría, en cambio no es vivir de carcajada en carcajada, no, no es eso». Y la alegría no es ser divertido, no, no es eso, es otra cosa». Porque «la alegría cristiana es la paz, la paz que hay en las raíces, la paz del corazón, la paz que solamente Dios nos puede dar: esto es la alegría cristiana». «no es fácil custodiar esta alegría». hay una inquietud buena, pero hay otra que no es buena, la de buscar las seguridades en todas partes, la de intentar gustar por todas partes». «la alegría, la consolación» son «nuestra respiración de cristianos». (Homilía Santa Marta, 28 de mayo de 2018)»
Fuente: Vatican News
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