Hermanos y hermanas, este pasaje del Evangelio nos dice que Jesús no es un «fantasma», sino una Persona viva; que cuando Jesús se acerca a nosotros, nos llena de alegría, hasta el punto de la incredulidad, y nos deja desconcertados, con ese asombro que solo la presencia de Dios puede dar, porque Jesús es una Persona viva. Ser cristiano no es, ante todo, una doctrina o un ideal moral; es una relación viva con él, con el Señor Resucitado: lo miramos, lo tocamos, nos alimentamos de él y, transformados por su Amor, miramos, tocamos y alimentamos a los demás como hermanos y hermanas. Que la Virgen María nos ayude a vivir esta experiencia de gracia. (Ángelus, 18 de abril de 2021).

Fuente: Vatican News