«El sabio es el que construye sobre roca, por el contrario, el necio es el que elige la ‘arena  movediza’ y es arrastrado por los vientos y la lluvia. […] También nuestra vida puede ser así cuando nuestros cimientos no son fuertes. Llega la tormenta -y todos tenemos tormentas en nuestra vida, todos, desde el Papa hasta el último, todos- y no somos capaces de resistir. Muchos dicen: ‘No, yo voy a cambiar mi vida’. Y creen que cambiar la vida es ‘maquillarse’. Cambiar la vida significa sustituir los cimientos de la vida, es decir, quitar las arenas movedizas y poner la roca que es Jesús. ‘Me gustaría restaurar este edificio, este palacio, porque es muy feo, muy descuidado, y me gustaría embellecerlo un poco y también asegurar los cimientos’. Pero si vuelvo a maquillarlo de nuevo y sólo escondo sus defectos con un velo, (hago una ‘romanella’), la casa fracturada no se mantendrá en pie; se va a caer. Con las apariencias, también la vida cristiana se desmorona».

(Meditación matutina, Capilla de la DOMUS SANCTAE MARTHAE 5 de diciembre de 2019). Fuente: Vatican News