Vigilar significa entender qué pasa en mi corazón, significa pararme un poco y examinar mi vida. ¿Soy cristiano? ¿Educo más o menos bien a mis hijos? ¿Mi vida es cristiana o es mundana? ¿Y cómo puedo entender esto? La misma receta de Pablo: mirar a Cristo crucificado. De hecho la mundanidad se entiende dónde está, y se destruye, solamente delante de la cruz del Señor. Precisamente este es el objetivo del crucificado delante de nosotros: no es un ornamento sino es precisamente lo que nos salva de estos encantamientos, de estas seducciones que te llevan a la mundanidad. (Homilía Casa Santa Marta, 13 octubre 2017).
Fuente: Vatican News
Deja una respuesta