«María es presentada a la luz de la profecía que dice: «He aquí, la virgen concebirá y dará a luz un hijo» (v. 23). El evangelista Mateo reconoce que esto sucedió en María, que concibió a Jesús por obra del Espíritu Santo (cf. v. 18). El Hijo de Dios «entra» en su seno para hacerse hombre y ella lo acoge. Así, de manera singular, Dios se acercó al ser humano tomando carne de una mujer: Dios se acercó a nosotros y tomó carne de una mujer. También a nosotros, de manera diferente, Dios se nos acerca con su gracia para entrar en nuestras vidas y ofrecernos a su Hijo como don. […] María se nos presenta, pues, como modelo a admirar y apoyo con el que contar en nuestra búsqueda de Dios, en nuestra cercanía a Dios, en este dejar que Dios se acerque a nosotros y en nuestro compromiso de construir La civilización del amor. (Ángelus, 18 de diciembre de 2016)»
Fuente: Vatican News
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